El pasado 21 de noviembre el docente y artista Anhelo Hernández hubiera cumplido 100 años. Con esa excusa, su familia y la Facultad de Artes publicaron “Los laberintos mudos”, un libro de poemas inéditos del maestro.

La presentación del libro se realizó el martes 22 de noviembre de 2022, en el auditorio del Museo Nacional de Artes Visuales colmado de gente.

Ayara Hernández (hija de Anhelo) introdujo la actividad diciendo que “estos poemas son un poco de su vida, presente en la familia” y agradeció a la Facultad de Artes por la coedición de la publicación, al director del MNAV Enrique Aguerre por la sala, a Jimena Schroeder, Macarena Montañez, Pincho Casanova y a Pablo Thiago Rocca “por la selección y lectura atenta”.

La presentación estuvo a cargo del decano Prof. Fernando Miranda; el director del Instituto de Bellas Artes, Prof. Norberto Baliño; Paola Reyes (alumna de Anhelo) y Pablo Thiago Rocca, quién realizó la selección de poemas y el epílogo de la edición. Entre las personas presentes también se encontraban Moriana Hernández e Ida Holz, hija y pareja de Anhelo.

El decano Fernando Miranda destacó a Anhelo como una figura vibrante, constructiva y pedagógica, con una gran capacidad innovadora y se refirió al maestro como uno de los “cimientos” de la Facultad de Artes.

En el mismo sentido, el director Baliño recordó a Anhelo como una persona que dedicó su vida a las artes y la docencia, el terreno de ser y estar en el mundo. Rescató tanto su perspectiva estética, como su capacidad provocadora y su disentir, como partes constitutivas de lo que hoy es Facultad de Artes.

Como si se tratara de una entrañable exposición de motivos, Paola Reyes comenzó definiendo: “Fui alumna de Anhelo Hernández, fue mi maestro adorado. Tuve la enorme suerte de haberlo elegido. Debo confesar que elegí el Taller [de Libre Orientación Estético Pedagógica] Anhelo Hernández sin conocerlo demasiado (…) seducida por su prédica en las Rotaciones cuando carismáticamente el Maestro salía a ser el llamado a sus posibles alumnos. Elegí”.

A partir de allí, Paola nos regaló el relato de cómo fue su experiencia como su discípula, comenzando por su práctica en el taller de Bellas Artes y continuando su experiencia en su taller particular en su casa, tras ser animada a “imprimirle unos grabados”. Ella registró su humor y pensamientos en una libretita a modo de bitácora, en la que se encuentran frases como: “los pinceles están limpios, los pintores no sé”, “bueno Anhelo, vas a pintar como la gente o vas a seguir pintando como siempre”, “no solo tenés que poner el tono bien, sino en el lugar justo”, “ay, Anhelo, uy Anhelo, tu pulso anda por el suelo”, definiendo así su carácter “creativo, curioso, inconformablemente inquieto, generoso”.

Paola nos compartió la faceta disciplinada y las ansias incansables de aprender de “un maestro que evocaba con el ejemplo, que sorprendía, que exploraba medios y técnicas; y a los 75 años comenzó a explorar en la computadora la creación de las imágenes digitales”.

Por último, el investigador, crítico y también poeta Pablo Thiago Rocca resaltó el saber sensible de Anhelo y su compromiso social. Y realizó un paralelismo entre los textos poéticos de Anhelo “breves pero contundentes”, que tratan de “la muerte, del amor, de la ausencia de dios” con su obra en grabados. Rocca cerró con la lectura de algunas de las poesías:

 

Selene

Pájaro albino
silenciosa
campana
muda pájara
cuchillo exangüe
inválida plateada mandrágora lechosa.