El 14 de setiembre el Consejo Directivo Central aprobó la creación efectiva de la Facultad de Artes en la Udelar, un proyecto madurado durante décadas que hará posible el encuentro fluido entre las bellas artes, la música, la danza y las artes escénicas en general. Compartimos la entrevista realizada al Decano Fernando Miranda para el Portal de la Udelar.

 

En las Elecciones Universitarias del próximo 29 de setiembre los estudiantes, docentes y egresados del ex Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes (IENBA) y la ex Escuela Universitaria de Música (EUM) estarán comprendidos en el mismo padrón y eligirán representantes para los órganos de cogobierno de la nueva Facultad. Desde hace algunos años ambos servicios venían avanzando en esta dirección compartiendo el trabajo en diversas comisiones, de modo que llegan a esta instancia con sus estructuras de gestión administrativa unificadas y con proyectos académicos conjuntos. Miranda repasó el largo proceso que culminó con la creación de la Facultad y explicó qué transformaciones se originan.

Un lugar propio 

Para el decano de la nueva Facultad los años que ha llevado este proceso son muchos pero probablemente los que fueron necesarios, porque a diferencia de otras facultades que surgieron por desagregación, esta se crea por la convergencia de servicios existentes y por desarrollos a la interna de las instituciones. «En un proceso así de largo entramos muchas personas en diferentes momentos de su relación con el proyecto» explicó, en su caso lo ha seguido «con cierta cercanía por lo menos desde principios de los años 2000». En ese entonces, cuando Miranda era asistente académico del director de IENBA Javier Alonso y durante el rectorado de Rafael Guarga, se conformó un equipo de trabajo con delegados de ese instituto y de la EUM para avanzar en el proyecto de la nueva Facultad, donde se acordaron distintas agendas que finalmente se fueron dilatando o cumpliendo parcialmente. También se resolvió modificar la ordenanza de la EUM, que dependía del Consejo Directivo Central (CDC) y pasó de depender del IENBA manteniendo su autonomía, su iniciativa y atribuciones colectivas, explicó. En esta situación siempre mantuvieron una relación muy razonable y llevada con respeto a la autonomía, agregó, pero con obligaciones de negociación.

Fue a comienzos de esa década que la Universidad adquirió el ex edificio del Liceo Francés (en Av. 18 de Julio 1772) para ser la sede de la futura Facultad. El local ha sido un factor importante para la integración de los dos servicios, señaló, y además de reunir cualidades históricas y patrimoniales, es de construcción muy noble y está ubicado en un eje público vinculado a la cultura junto con el edificio principal de la Universidad, su explanada y la Biblioteca Nacional. La Udelar emprendió obras de acondicionamiento y ampliación del edificio, de las cuales ya finalizaron cuatro de cinco fases previstas.

«Para mí realmente es muy interesante y muy importante participar ahora de esta etapa final, por fin de creación de la Facultad. Es un proceso del cual de uno u otro modo siempre estuve cercano, al principio de esa forma, luego integrando distintas comisiones y después de 2016 ya como director del IENBA», expresó Miranda. Ocupar hoy el lugar de delegación para la nueva Facultad en el CDC «es realmente un privilegio y un honor», expresó, y aclaró que ha sido designado como decano en forma provisoria para dar un sentido de continuidad desde los aspectos prácticos e institucionales.  

Padrón único

A fines de 2019 el CDC aprobó la estructura de la Facultad y la hoja de ruta para su conformación. De cara a las Elecciones Universitarias -que se iban a realizar en 2020 pero fueron postergadas- los padrones de electores de la EUM y el IENBA se unificaron. «Eso ha permitido que los Órdenes como tales empezaran a trabajar colectivamente en mayor o menor medida y prácticamente funcionaron como Órdenes de la Facultad», cuando aún no existía formalmente. Esa integración se expresó en la representación a distintas comisiones de trabajo y estructuras de apoyo del cogobierno durante casi dos años.

Además, a las elecciones que se realizan en pocos días se han presentado listas comunes y únicas en los tres Órdenes, «lo cual es también interesante», indicó Miranda, «esto no quiere decir que en esa unificación no haya diferencias, puntos de vista y opiniones distintas, naturalmente eso es así y es saludable en la medida que se diriman por los canales del cogobierno y de las relaciones que son necesarias en la Universidad, de respeto, comunicación y diálogo». Explicó que coexisten visiones diversas sobre la política universitaria, sobre la cultura o el arte, que no necesariamente se dan entre los ex servicios, sino que los trascienden y tienen espacio de expresión en los Órdenes. Aun así la EUM y el IENBA tuvieron trayectorias disciplinares y pedagógicas diferentes, tradiciones e historias distintas que generaron alguna diferencia pero que «naturalmente se han ido negociando o resolviendo y se tendrán que seguir resolviendo», afirmó.

Tres institutos

La Facultad se crea con una estructura que responde a las actividades académicas que abarcaban el IENBA y la EUM, basada en tres institutos: uno de Bellas Artes, uno de Música y otro de Artes Escénicas, explicó Miranda. Los servicios que dejan de existir como tales dan origen a los dos primeros institutos, mientras que el Instituto de Artes Escénicas se funda en las actividades de la Licenciatura en Danza Contemporánea. Esta oferta de enseñanza comenzó a dictarse en 2018 bajo la órbita del IENBA con una matrícula inicial de 320 estudiantes. Actualmente sigue convocando a cientos de estudiantes cada año y está a cargo de un equipo de doce docentes. 

Miranda explicó que es una oferta de enseñanza con acceso libre, «que se creó con la intención de que la Universidad forme licenciados en Artes Plásticas y Visuales o en Danza Contemporánea y no necesariamente bailarines o bailarinas, coreógrafos y coreógrafas, pintoras y pintores, sino personas que podrán dedicarse a la creación pero también ser historiadores, teóricos y teóricas, opciones donde la condición de la formación universitaria trascienda la mera interpretación». Esto fue aceptado y trabajado desde el principio con el equipo docente de Danza Contemporánea, señaló, un área que a la vez tiene sus propias tradiciones disciplinares, formas creativas y modalidades de trabajo y que, desde la expresión de lo corporal, aporta a la facultad «una reflexión sobre el lugar del cuerpo en el arte que dinamiza mucho las discusiones entre las disciplinas». 

La Licenciatura en Danza Contemporánea generó un incremento de 50% en la matrícula que ya tenía el IENBA en sus carreras, donde ingresan unos 600 estudiantes cada año. Además, provocó el movimiento de docentes de Música y Bellas Artes que también dan clases en la nueva licenciatura generando una interacción interesante entre los estudiantes y en el conocimiento, puntualizó.

Sentir la Facultad

Entre estudiantes ha habido espacios de integración muy natural tanto en los ámbitos gremiales como a nivel disciplinar, comentó Miranda. De manera aún incipiente pero interesante el contacto entre estudiantes de diferentes carreras ha ido generando encuentros y colaboraciones y también la participación de docentes en proyectos y unidades curriculares cruzadas, indicó. Por ejemplo, para desarrollar el plan de estudios de Danza Contemporánea se requiere la participación de docentes de Música y de Bellas Artes, agregó, «esas cosas van generando por una parte una historia nueva y común y por otra cierta obligación de dialogar, negociar y encontrarse».

La Maestría en Arte y Cultura Visual -que va por su segunda cohorte- también convoca a docentes de las distintas disciplinas. Además cuenta con la colaboración de Mariana Percovich, referente en la dramaturgia y la escena teatral uruguaya, e incluye cursos donde participan otros servicios de la Udelar. Según Miranda, la nueva Facultad habilita a incrementar el vínculo con otras instituciones como la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), con las que ya llevan adelante actividades en común. También habrá relacionamiento con otras instituciones públicas, afirmó, «tenemos toda la disposición institucional para interactuar con el Sodre, con la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) y con todas las instituciones públicas que correspondan». Agregó que se mantiene vigente un acuerdo de colaboración con la EMAD, la cual durante un largo trecho participó en el proceso de creación de la Facultad aunque luego por razones institucionales decidió no estar en esta etapa.

Resaltó que hoy la Facultad tiene entre 2500 y 3000 estudiantes y cerca de 300 docentes. Desde 2018 ingresan alrededor de 1000 alumnos por año en las carreras que se dictan en Montevideo, y suman unos 1200 considerando las formaciones que se dictan en todos los centros regionales. 

Miranda entiende que las y los estudiantes son quienes vivieron de forma más natural el proceso de transición hacia la Facultad. Afirmó que son también quienes han sostenido e impulsado la reivindicación histórica de su creación en forma permanente y enfática. Alentando el proyecto han realizado talleres y encuentros y han llevado adelante la reivindicación presupuestal en el marco del proceso de rendición de cuentas con el eje central de la Facultad de Artes como espacio institucional. Además, los y las estudiantes de distintas carreras tienen un trato mucho más horizontal, «tienen menos pertenencia histórica, en el mejor sentido, por lo que establecen nuevos vínculos con la institución, con nuevas identidades, construyendo sus propias estrategias y maneras de hacer, con menos pertenencias y menos ataduras con la historia anterior. Surgen de forma mucho más espontánea las instancias de encuentro estudiantil», concluyó. 

Carreras nuevas

La nueva Facultad y la FADU están planificando una maestría vinculada al diseño editorial, indicó Miranda. Por otra parte, el IENBA y la EUM venían trabajando sobre una serie de propuestas de transformación de los planes de estudio de sus carreras, así como en la creación de nuevas ofertas de enseñanza.

Además, en su opinión la Facultad debería ofrecer otro tipo de formación en áreas «cada vez más demandadas» que son propias de una Facultad de Artes, por ejemplo en la restauración artística y patrimonial. Este es un ámbito de muy poco desarrollo en el país para el que no existen formaciones de grado, explicó, y agregó que si bien «siempre hemos tenido la sensación de ser un país joven, luego de 200 años de historia ya hay un patrimonio acumulado a nivel artístico de obras que requieren la conservación y restauración».

Por otra parte, el Instituto de Artes Escénicas que tendrá la Facultad surge de una formación en danza pero debe seguir trabajando hacia lo escénico en general, indicó Miranda. Sostuvo que la Facultad deberá relacionarse con otros espacios de la Udelar que trabajan disciplinas vinculadas, como el Área de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, su Tecnicatura en Dramaturgia y la Maestría en Teatro. Además, existe una zona de proximidad e hibridación entre formas escénicas que tienen que ver con lo visual, lo sonoro, lo corporal, que «es necesario pensar y desarrollar creativamente y prácticamente en la Universidad: las formas del teatro sin teatro, el teatro expandido más vinculado a la performance o a ciertas formas de la escena, son opciones a desarrollar que no se pueden hacer en soledad desde un solo servicio, se necesita de la colaboración», señaló. 

Miranda destacó que esta «es una Facultad que nace descentralizada», con presencia en los tres Cenur creados por la Udelar. El nuevo servicio universitario ofrece varias licenciaturas en Montevideo y también una Tecnicatura en Artes Plásticas y Visuales en Rocha y en Rivera, una Licenciatura en Lenguajes y Medios Audiovisuales en Maldonado (Playa Hermosa), una Tecnicatura en Música en Salto y una Tecnicatura en Tecnologías de la Imagen Fotográfica en Paysandú. 

Ampliar la base

Con respecto a la formación previa de los estudiantes que ingresarán a la nueva Facultad, Miranda señaló que «es necesario profundizar las relaciones con la enseñanza pública en general y con la enseñanza secundaria en particular». Recordó que la ex EUM lleva adelante una formación preuniversitaria dirigida a estudiantes que tengan Ciclo Básico de Secundaria y 15 años de edad, con el objetivo de generar una especie de propedéutico que les permita tener ciertas capacidades y condiciones de asumir la formación musical superior. «Ese ámbito seguramente no corresponde a la Universidad, es un espacio que debe fortalecerse en la enseñanza secundaria, hay que ver de qué manera, con el know how, con el conocimiento de la Universidad y con las posibilidades de recursos y estructura disponibles en la enseñanza secundaria». Opinó que también es necesario ampliar la oferta en formación musical dentro de la Universidad.

«Tenemos lo que presumimos va a ser un debate inminente con relación al Bachillerato Artístico porque han trascendido versiones sobre un nuevo diseño de la educación secundaria superior», agregó. Oficialmente no hubo ninguna comunicación al respecto al IENBA o la EUM pero «nos gustaría ser parte de esa discusión», señaló Miranda, «hay que conocer y discutir los proyectos que se manejan». Agregó que la Facultad debe «atender las posibilidades de formación de todos los que llegan de enseñanza secundaria, para ampliar la base y que más gente que quiera estudiar arte en sus diferentes vertientes lo pueda hacer».

Con relación al ingreso, dentro del espectro de carreras que ofrece la nueva Facultad hay diferencias: el acceso a la mayoría de las licenciaturas del área de Música está sujeto a pruebas de ingreso y disponibilidad de cupos, mientras que hay un ingreso totalmente libre a las formaciones en Bellas Artes y en Artes Escénicas. Miranda indicó que está pendiente el desafío de lograr el ingreso libre para la carreras del área de Música, si bien las restricciones responden a formas pedagógicas y tradiciones disciplinarias características en estas formaciones. En ese sentido reconoció que a nivel internacional en las instituciones de educación musical superior existe la prueba de admisión que acredite una formación básica previa. No obstante señaló que debe continuar la reflexión sobre cómo compatibilizar esto con el acceso a la Universidad de todas las personas que quieran continuar estudios musicales de nivel superior.  Añadió que así como se busca que no haya limitaciones de cupo, también se apunta a la inclusión educativa y señaló que en la actualidad hay estudiantes en situación de discapacidad o en privación de libertad, cursando algunas de las carreras en la institución. 

Estructura y recursos

Miranda explicó que desde hace aproximadamente un año y medio la EUM y el IENBA venían trabajando en un proceso de transformación normativa para la nueva Facultad. Otros cambios en su preparación para conformar este servicio fueron la transformación de las unidades académicas y la unificación de la estructura de gestión de funcionarios Técnicos, Administrativos y de Servicios (TAS) que se concretó en 2018. 

A nivel de la gestión académica, en 2019 los órdenes aprobaron la propuesta de estructura de la nueva facultad. Cada uno de los tres nuevos institutos será cogobernado por una comisión asesora del Consejo de Facultad y un director de Instituto. Miranda aclaró que el Instituto de Artes Escénicas se terminará de concretar cuando egrese la segunda generación de la Licenciatura en Danza Contemporánea, para contar con una masa crítica suficiente para conformar el cogobierno.

En cuanto al aspecto presupuestal Miranda explicó que la Facultad se solventará inicialmente con la suma de los recursos que fueron asignados al IENBA y la EUM. Añadió que tienen una cierta situación crítica en el área de Artes Escénicas, para la cual han ido reorientando fondos propios.

Miranda destacó que se reconoce el apoyo presupuestal de la Udelar para el desarrollo de la quinta etapa de obras edilicias, que se está desarrollando ahora y permitirá que la sede de la Av. 18 de Julio sume unos 3000 metros cuadrados. Señaló que se estima que a fines de 2023 el edificio quede operativo para albergar todas las actividades de la Facultad.

 

Fuente y fotografía: Portal Udelar.

 

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